Julio de 2010
Descansé la vista debajo del pino más alto.
Tumbado sobre un manto de acículas, dormité los pensamientos.
-Florecieron entonces los escondidos-.
El azor se alimentó de mi corazón
las hormigas vaciaron las cuencas de mis ojos
una vaguada consiguió formarse en la montaña,
un río de sangre atravesó el valle.
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