Miré al espejo y sentí miedo
odio me produjo escuchar a payasos
en la radio, hablando de economía.
Cada mañana pienso en desayunar
una infusión de cicuta, pero me atrae
la idea de observar el colapso
en la urbe.
No salgo a la calle
o me pierdo solo en el monte
porque soy malo, pero no quiero
ser como tú, que disfrutas haciendo
daño a la gente.
Miré en el espejo y vi a
un asesino, un violador y un drogadicto.
Vivo en el infierno y ahora me arrepiento.
No quiero oírte decir que haces la revolución
proyectando cine en tu ático del centro
para tus amigos.
Mira, no me creo esas palabras
tan bonitas con las que adornas
esta farsa: si todos fuéramos veganos,
se terminaría el hambre en el mundo.
Las noticias cuentan que otro hombre
ha matado a su mujer. Suicídate
tú primero
cabrón.
Pensamientos recurrentes que guardo en silencio,
mientras hablas de anarquismo, sin pensar
en tus compañeros obreros.
Sueñas con una comuna en el campo
yo con ver a PP y PSOE deportados a Siberia.
Llega el final de los hidrocarburos
moveremos nuestros coches con pedales
haremos yoga entre caos y barbarie.
Qué pena damos, la especie humana
ignorando el grito del cárabo
espero que nuestros legatarios
aprecien mejor las caricias y los masajes.