Busco en el silencio la palabra acertada
declinarme ante la singularidad y la belleza
ausentarme de un instante guardado en mis recuerdos
solamente interrumpidos por el crujir de las ramas antiguas.
Comenzaré por el principio, si existe en la inmensidad blanca
si el espacio misterioso descubre mi voz, ante el azote del viento
son las vivencias acontecidas, que susurran al bosque adormecido
los relatos acechantes en la noche sin luna, en el camino desierto
Una pluma se desprende del poderoso vuelo del azor
la tinta de un coprinus se muestra ante mi paseo
si las señales existen y el respeto prevalece
la madre tierra disculpa entonces mis palabras pasajeras
Desaparecieron los que esculpieron su vida en las lagunas
escaparon los que escondían sus miedos entre los árboles
los asediados por la locura, se dejaron llevar por el eco de los valles
quedaron esparcidas sus escrituras entre la tibieza del invierno
Tú dormías, mientras el humo que cubre la noche busca a los ausentes
yo seguí ese recóndito camino que asciende entre las nieblas hasta la cumbre
susurrabas entre delirios, las historias inventadas de los lugares soñados
encontré entonces un sentido, contarte el misterio de lo acontecido
El tiempo si existe, en la inmensidad blanca, en los recuerdos
vacila un instante, para proseguir con la vida entrelazada
pinos, hayas y tejos son los testigos de los cuentos narrados
sus raíces guardan al corazón que late incesante
Tú dormías en mis recuerdos, en mi ansiedad heredada
siempre que podía venía a despertarte a este lugar
recóndito paisaje de nieve y agua, de luna escarchada.
No pudieron los antiguos moldearte y se marcharon
ahora te cubren con papel de regalo, para venderte
quienes no pueden leer los cuentos escritos entre las aguas
Busco en el silencio la palabra acertada
declinarme ante la singularidad y la belleza
ausentarme de un instante guardado en mis recuerdos
solamente interrumpidos por el crujir de las ramas antiguas.
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